En México se celebra el libro de forma oficial solo dos días, el 23 de abril cuando también se festeja el derecho del autor y el 12 de noviembre cuando nacionalmente el país está de fiesta por el nacimiento de Sor Juana Inés de la Cruz.
A decir por las fechas, existe una mínima posibilidad, —siendo optimista— que gran parte de los mexicanos comienzan a leer un libro todos los 23 de abril de todos los años, y por ahí de mediados de noviembre culminan con ese libro. Hago énfasis en la palabra —mínima posibilidad— porque, en definitiva, el mexicano promedio lee al rededor de un mínimo de 60 libros a lo largo del año, o eso es lo que se proyecta a través de las imágenes que se postean día a día en las redes sociales. Me niego a creer que las personas mienten en sus redes sociales.
En fin, si en algo, creo, podemos estar de acuerdo, son los pocos días en los cuales festejamos algo tan importante como el libro. El calendario común, que podemos encontrar en las casas de los ciudadanos de todo el país de México, está repleto de festividades hacia algún santo. Crecemos pensando en festejar a personajes y mártires de la religión católica día a día, hasta finalizar los 365, porque, hay que hacer mención que el 23 de abril es el día de San Jorge y el 12 de noviembre a San Josafat.
Todo tiene sentido por la literatura, la biblia es el bestseller por excelencia de los mexicanos, tal vez, por eso encontramos las fechas marcadas en los calendarios repleto de nombres que en el texto sagrado se mencionan. Me preguntó que hubiera pasado si el primer libro que se hubiera impreso no hubiera sido la biblia... Todo es culpa de Gutemberg.

Todo es culpa de Gutenberg
Noviembre 2025/ Daniel Sánchez Hernández