Pensar en un mundo sin tecnología, resultaría contradictorio en el avance de la ciencia, negocios, la educación, economía y relaciones comerciales en pleno siglo XXI. La principal característica de las relaciones humanas se basan en la conectividad, rapidez, y una comunicación instantánea gracias al internet, solo basta un click para acceder, es decir realizar una transacción económica, investigar sobre un tema en Google nuestra biblioteca virtual, relaciones humanas con personas unidas por un teclado y separadas por kilómetros de distancia, esta es la realidad, el mayor desafío social de la era moderna.
Sí, el hacer uso adecuado de la tecnología, nos permitirá tener un mejor desarrollo en avances científicos, tecnológicos, nuevas medicinas y por consiguiente un mayor nivel de vida. Entre todas las virtudes que ofrece la tecnología, existe un factor que resulta imprescindible mencionar; el uso de las redes sociales, cuyo auge ha sido mayor en los últimos años, ya que modificaron la forma de interactuar de los humanos. Por medio de un algoritmo en específico, muestra al usuario una variedad de productos, grupos, intereses y personas afines a un perfil cuya personalidad se basa en un cuestionario predeterminado para ofrecer diversas alternativas de acuerdo a tus necesidades.
El uso de las aplicaciones no es mala, el propósito en su diseño fue creado para tener una nueva herramienta de comunicación, pero debemos mencionar que usarlo de manera incorrecta provoca daños al consumidor. La mayoría de las personas usan alguna red social de manera voluntaria o por ser indispensable en la era moderna, un ejemplo es el uso WhatsApp que facilita la comunicación, ya sea para tareas escolares, negocios, relaciones interpersonales, entre un sin fin de tareas más. Estas aplicación cobran relevancia por la efectividad y facilidad con la cual el emisor y receptor intercambian información, es fácil su acceso, permitiéndole a quien la usa estar en contexto y no ser calificado como retrogrado.
A partir del uso de las redes sociales, surge la deshumanización moderna cuyo valor del ser humano se basa en ser una cifra más, un like, un seguidor. Mostrándolo como un objeto, contrario a su esencia como individuo, sin privacidad, ni personalidad propia, esto debido a la dinámica social, ajustándose a estereotipos que se han creado entre los internautas o la fantasía social de lo que debe poseer, mostrar y exhibir para ser parte de una sociedad que dicta las normas, a cambio de un sentido de pertenecía banal, donde la falsedad se exhibe en fotos perfectas para admirar solo lo que está permitido.
Existen también los llamados influencers que se convierten en generadores de contenido en canales como YouTube quienes perciben beneficios económicos solo por contar con seguidores, modelos a seguir de las nuevas generaciones, vivir una vida de lujos, sin esfuerzos donde la preparación no es necesaria, solo basta con opinar, hacer juicios, criticar o denigrarse así mismo, la popularidad es la aspiración mayor y su mejor recompensa.
Entonces el individuo por voluntad propia de acuerdo a sus publicaciones queda expuesto al escrutinio social, y aun siendo consiente de estos, permanece en las redes sociales asistido por motivos personales, etc. dándole derecho a sus contactos o seguidores a opinar por lo que lo que se ve, que importante sería permitirnos como usuarios de estas redes postear una foto sin ropa de marca, comiendo en casa con el menú más sencillo, o despeinado, con la cara libre de maquillaje, cuando la vida no es perfecta ni feliz, un día de fatiga en el transporte público, no con el fin de victimizar, sino mostrar seres reales donde el los likes, sea por la esencia del ser humano, conscientes de que lo malo existe y no resta menor merito a la felicidad, dejar de romantizar las cosas, sería el primer paso para combatir la deshumanización.
Sï el hombre, es imperfecto, tiene carencias, luchas, desafíos, derrotas, pero esto no se permite comunicarlo en redes, las cuales son crueles, al desprestigiar, visibilizar situaciones incomodas, burlas, opinar y solo aplaudir lo que se cree correcto, valdría la pena preguntarse ¿Qué es lo normal? ¿Quién dice que es correcto o incorrecto? La validación de perfiles carentes de autenticidad, de serlo, otras serían las historias de Facebook.
comprender que el valor como persona no se define por el grado de popularidad a través de contar determinado número de seguidores o amigos que aprueban o valoran lo que desea compartir y mostrar a los demás, el simple hecho de ser humano, me hace ser libre, utilizar estos medios debe ser motivo de una interacción sana, de libertad y explorar nuevos mundos, nunca permitirse sentirte menos valioso.
